A.M.

Sobre este sitio

awaited.dev es una publicación personal sobre IA y desarrollo de software. Un solo autor, sin empresa, sin patrocinadores, sin anuncios. El nombre juega con async/await y con la espera que precede a cada lanzamiento de modelo: ese momento en que algo sale y todo el mundo quiere saber qué cambia de verdad.

El autor firma como A.M. y prefiere quedarse fuera del relato. Lo que importa aquí es el trabajo: los modelos, las herramientas, los experimentos y lo que significan para quienes desarrollan software.

De dónde sale el criterio

Firmar con iniciales no significa venir de la nada. Detrás de ellas hay un ingeniero de software de formación con casi diez años de trabajo profesional: sistemas reales en producción, bases de código complejas, diseñadas, construidas, depuradas y mantenidas a mano. El primer tramo de esa carrera transcurrió por completo antes de que existieran los asistentes de IA, y eso resultó ser un regalo. El criterio sobre el que funciona este sitio, qué se rompe, qué escala, cuánto cuesta de verdad un cambio, se formó sin un modelo al que preguntar.

El gusto de ingeniería que dejan esos años es poco glamuroso: la solución más simple que funcione, abstracciones pequeñas y planificar a unos seis meses vista, no más. De todo el código escrito a lo largo de los años para facilitar una futura ampliación, quizá una pieza de cada veinte llegó a ampliarse. Los negocios cambian de rumbo, los proyectos se terminan o se cierran, y nadie vuelve a por las tareas pendientes. La obsesión por el detalle se va adonde rinde: la última pasada de revisión, la redacción exacta de una restricción, la configuración aburrida que decide si una herramienta se comporta.

El interés por la IA es anterior a los productos. Hubo asignaturas de machine learning y de IA en la carrera, y lecturas sobre el tema mucho antes de que fuera algo normal. Luego salió ChatGPT, y pareció lo más cercano a la magia que había producido este campo. El flujo de trabajo de aquí ha vivido todas las fases desde entonces: copiar fragmentos entre un chat del navegador y el editor, el primer Copilot que solo autocompletaba, el chat llegando al IDE, la temporada en la que nadie sabía decir si GPT, Gemini o Claude iba por delante, y ahora agentes trabajando en la terminal.

El objetivo no cambió en ningún momento: no que la IA construya el producto sola, sino un ingeniero más rápido y más preciso, con herramientas configuradas con tanto cuidado que cometan los mínimos errores posibles. Ese trabajo de configuración, qué delegar, qué conservar, cómo redactar las barreras, es la mayor parte de lo que se escribe aquí.

Qué vas a encontrar

Cuatro tipos de artículos. Análisis cuando un laboratorio lanza un modelo, centrados en lo que supone en la práctica y no en lo que dice la nota de prensa. Lecturas de benchmarks que contrastan los números con la experiencia real. Experimentos con los montajes del propio autor, desde la gestión de contexto hasta agentes que se delegan trabajo entre sí en la terminal. Y guías sobre cómo usar estas herramientas en el día a día.

Cómo se escribe

Todo parte del uso real. El autor pasa la mayor parte de su jornada dentro de estas herramientas y escribe en primera persona desde esa experiencia. Las opiniones aparecen cuando están ganadas, y se señalan como opiniones.

El inglés es la fuente de verdad. Cada artículo se publica además en español, alemán, francés, italiano y portugués, traducido con cuidado y no pasado por una máquina sin más.

Fuentes

Cada afirmación factual remite a una fuente numerada: papers, anuncios oficiales, changelogs, repositorios de benchmarks. Si una afirmación no se puede documentar o reproducir, no se publica. Y cuando los números no cuadran con la experiencia, el artículo lo dice.

Correcciones

Los errores se corrigen en el propio artículo. Cuando aparece un error factual, el texto se corrige y la fecha de actualización que ves arriba cambia con él, así que siempre sabes que algo se movió.

Las ediciones cosméticas, una errata o una frase más clara, nunca tocan esa fecha. Nada se reescribe en silencio para que parezca acertado a posteriori: si una afirmación resulta ser falsa, la corrección dice qué cambió.

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